Una empresa de SERVICIOS, está orientada al cliente. Este valor, entendido como calidad principal ajustada por el precio competitivo de sus SERVICIOS, se asienta como elemento central de la cooperación entre empresas.
Una empresa de SERVICIOS trabaja conjuntamente con sus clientes para establecer asociaciones que vayan más allá de los intercambios tradicionales y comerciales, para convertirse en una parte integral de la empresa. El cliente es la base de la vida de la empresa y esta - para ser competitiva y crecer con rentabilidad - debe adaptarse a sus necesidades hasta el punto de conseguir integrarlo dentro de su misma organización, desde el desarrollo de sus productos, hasta la definición operativa de los procesos de producción, o de entrega de los servicios.
A esta filosofía, que yo denomino MARKETING RELACIONAL, se llega a través de distintas líneas de desarrollo conceptual y de práctica empresarial:
- Comunicación.
- Marketing de Servicios.
- Tecnología.
- Calidad.
- Producción flexible.
- Estrategia de empresa.
En resumen, la filosofía de una empresa de SERVICIOS; es la de cultivar las relaciones con los clientes, creando vínculos con beneficios para cada una de las partes.
La misión de una empresa puede ser definida como la afirmación de un propósito que distingue a la organización de otras empresas, y que determina el alcance y el enfoque de los valores y creencias así como de la estrategia tanto en términos de productos y servicios como de mercado. Facilita, por lo tanto, un esquema orientador de las actuaciones de la organización y la motivación de los empleados hacia unos mismos fines, a partir de una filosofía o cultura de empresa.
La filosofía es clara: la satisfacción de unas necesidades concretas de unos clientes determinados.
Hay un solo modo de definir el propósito de una empresa de SERVICIOS: “crear un cliente”.
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